DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE POSADAS
DEPARTAMENTO DE MEDIACIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
ANEXO


Caso 1: mediación comunitaria: “el árbol de Julieta”
Los actores principales de esta historia son dos:

– Sonia, quien solicita la mediación. Ella vive en su barrio desde hace más de treinta años junto a su esposo. Hicieron una casa con mucho esfuerzo y, en el fondo de la casa, una pileta que está cerca del tapial de su vecina Julieta.

– Julieta, la vecina que vive al otro lado de la medianera, quien hace ya un año o más que dejó de hablar con Sonia.

Análisis del caso


Se da comienzo a la mediación. Se explica el procedimiento, se determinan las pautas de trabajo y se procede a legitimar a las partes en cada uno de sus relatos.
Sonia manifiesta que el problema es que su vecina tiene árboles con flores que sobrepasan el tapial, y caen las hojas y las flores a la pileta. A la vez, hay muchas abejas, lo que le preocupa tanto por su salud como por la de sus nietos
que van a la pileta, por lo que solicita la mediación para que su vecina Julieta saque el árbol.


El mediador parafrasea: Sonia, si yo entendí bien, lo que vos manifestás es que estás viviendo hace más de treinta años en una casa con tu esposo, que en un momento hicieron una pileta que está cercana a un tapial medianero y que cerca de este tapial hay un árbol que tiene flores, y esas flores caen hacia tu casa y hacia la pileta, y hay abejas que también son atraídas por ese árbol. Entonces, vos estás necesitando que ese árbol sea extraído porque temes más que nada por tu salud y la de tus nietos, y que no es solo una planta o un árbol, es toda la pared medianera que tiene árboles, plantas y sobrepasan el tapial y
caen a tu terreno; por lo tanto, lo que vos estás pidiendo es que tu vecina Julieta saque ese árbol, saque los árboles o te dé una solución para que no tener más ese problema, ¿querés agregar algo más Sonia?”.


Sonia: “No. A grandes rasgos eso es lo que vengo a solicitar. Mi objetivo es que Julieta saque los árboles o, si ella ve alguna otra solución o podemos llegar a otro acuerdo, se verá, siempre que no perjudique ni mi salud ni la de mis nietos […]”.


Mediador: “Bueno, gracias”.


Julieta es convocada a la mediación por Sonia, ya que Julieta es la dueña de la casa lindera a la pileta.


Julieta manifiesta que se mudó hace más de quince años con su pareja “Paco”; que construyeron la casa conectada con la naturaleza, que está hecha en parte con ladrillos de barro y que tiene un taller de alfarería atrás en el patio. Nos cuenta que, cuando se mudó, Sonia los recibió muy gratamente en el barrio. Estaba embarazada, lo que le costó un montón con Paco, porque al principio no podía quedar embarazada, hasta que, finalmente, tuvo a su hijo “Merlín”.


Comentó que, cuando Merlín nació, su hermana trajo un árbol bellísimo que plantaron en el patio en homenaje a ese milagro, y bajo el árbol pusieron la placenta de Merlín, y que fue un parto precioso en la pileta.


El mediador parafrasea: “Julieta, a ver si te entendí bien, vos decís que te mudaste a ese domicilio con tu esposo, que durante un tiempo podías quedar embarazada, hasta que lograste y nace Merlín. En ese momento ustedes necesitaron agradecer esto y plantaron un árbol como homenaje, y pusieron la placenta de ese nacimiento en las raíces para abonar ese árbol que hoy está de alguna manera cerca de la medianera que están compartiendo con Sonia. ¿Es así?”.


Julieta: “Sí. El árbol es Merlín. Es más, yo tengo un jardinero que es orgánico que corta las ramas del árbol con mucho cuidado porque el árbol es el cuidado de Merlín, o sea, el árbol es mi hijo. Todas las mañanas antes de que Merlín vaya a su escuela nos sentamos un rato a meditar. Tenemos por las noches nuestras sesiones donde Paco toca el siku y yo los timbales, o sea, todo es parte de nosotros, es parte de nuestra familia ese árbol; entonces, no entiendo, porque durante muchos años floreció, las flores son bellísimas, perfuman y las abejas son parte del sistema, polinizan”.


Mediador: “Julieta, a ver si te entendí bien. Entonces, por lo que vos manifestás, este árbol es muy importante y de alguna manera es parte de la familia y quizás el centro en la organización de su familia y sus creencias; entonces, sentís que esto que está pidiendo Sonia de cortarlo… ¿no se va a poder llevar a cabo? Sin embargo, usted también repitió varias veces que está preocupada por Sonia porque usted no la está viendo bien, usted pudo escuchar que Sonia ahora está manifestando esta necesidad, esta preocupación, en cuanto a que tiene miedo de que una avispa pueda llegar a picar a sus nietos. Entonces, en esta comunión que tienen como vecinos, ¿de qué manera se les ocurre para poder seguir conviviendo y poder acoplarse, es decir, en esta comunión, de qué manera piensan que pueden continuar conviviendo las dos y poder de alguna manera llevar adelante su vida? Es decir, que Sonia pueda seguir estando con sus nietos en la pileta y disfrutar su patio, y que a la vez Julieta también pueda disfrutar su patio, su árbol, poder seguir haciendo sus meditaciones y que eso no influya en la vida de la otra. ¿Qué se les ocurre que podríamos hacer?”.


Sonia: “Yo propongo que levante el tapial más alto para que las hojas no caigan de mi lado”.


Mediador: “¿Cuánto te parece Sonia que es necesario que se levante el tapial para que las hojas no caigan a tu pileta?”.

Sonia: “Hasta la altura que tiene el árbol; si ella lo corta, el tapial es más bajo; si ella lo deja venir alto, el tapial va a ser más alto”.


Mediador: “¿Qué otras cosas se les ocurre? ¿Qué se les ocurre, además de levantar el tapial?, ya que mudarse ya sabemos que no es una opción viable para ninguna de las dos?”.


Julieta: “Ella plantea el tema de las abejas y demás, pero, por ejemplo, a mí el ruido que tiene el filtro y todas esas máquinas que ella tiene ahí para su pileta me molestan cuando tengo mi momento de meditación”.

Mediador: “Julieta, esto es un espacio de diálogo. Si ustedes deben convivir, van a necesitar charlar todas las cuestiones. Ahora surge esto del ruido de un motor de una pileta que está molestando, es una cuestión más que podemos introducir y ver qué normas de convivencia podemos llegar a trabajar por parte de los dos vecinos. Si sabemos que hay abejas ¿qué podemos hacer para combatir las abejas y para que estas abejas no se pasen al lado del vecino?”.


Sonia: “Que fumigue. Yo no sé si hay algún producto para fumigar el patio de Julieta como para que las abejas no vayan. Respecto al motor, la bomba de la pileta… eso lo puedo hacer en cualquier momento; entonces, que ella me diga en qué día y horario no está meditando debajo del árbol y yo lo prendo; no tengo problema en eso. Si me dice a las 03:00 h de la mañana, a las 03:00 de la mañana lo prendo, no hay problema, lo que yo quiero es solucionar el tema porque me preocupa mucho”.


Mediador: “Tomé nota de lo que se está proponiendo en cuanto a la bomba, esto que le está incomodando a Julieta, se pueden fijar algunos horarios. Y con respecto al tapial, que se levante a la altura de árbol, a los fines de que las hojas no caigan sobre la pileta de Sonia”.


Mediador (dirigiéndose a Julieta): “Sonia está ofreciéndote acordar un horario donde no moleste, ¿vos qué opción podrías brindarle o qué se te ocurre que podrías hacer para que caigan menos hojas, o tratar de evitar que caigan hojas o que las abejas estén más alejadas de la casa de Sonia? ¿Cómo verías este tema si fueras Sonia? ¿Qué estás dispuesta a hacer con respecto al árbol? El problema no es el árbol, sino las hojas y las flores que genera el árbol, así como las abejas. ¿Qué podrías hacer vos con respecto al árbol como para reducir ese temor a que las abejas piquen a sus nietos o poder disfrutar sin
miedo? Te escuchamos”.

Julieta: “Yo estoy dispuesta a levantar el tapial si eso es necesario. Yo podo el árbol regularmente, pero lo que me duele es que ella me acuse de que todas las abejas del barrio vienen de mi árbol. Yo estoy dispuesta a levantar, si ella necesita, el tapial hasta los cuatro metros. También lo puedo podar, pero que no me pida que lo saque porque yo no voy a hacerlo por lo que representa para mi familia. Las abejas pueden cruzar igual y, si algún día una abeja que no es de mi árbol llega a picar a su nieto y le pasa algo, ¿va a ser culpa mía? Ese planteo a mí me duele, me hace mal. Si ella quiere que levante un tapial o ponga una red como de contención para que no pasen las hojas, yo estoy dispuesta a hacerlo, pero sacar el árbol, de ninguna manera. Sí me preocupa la acusación de las abejas porque me duele muchísimo”.

Mediador: “A ver, si yo entendí bien, las opciones que se generaron son: con respecto a la bomba, establecer algunos horarios. Usted, entonces, Julieta de 06:00 a 06:30 h, antes de que se vaya a la escuela Merlín, y por la noche de 20:00 a 21:00 h si en esos horarios no está la bomba. Con respecto al tapial, ¿les parece bien convenir esto de levantar a una altura de 4,5 metros?”.

Julieta: “Sí. Paco lo haría porque el árbol más o menos está a cinco metros”.

Mediador: “Entonces, con respecto a la altura del tapial, se elevaría a cinco metros; con relación a la poda, se seguirá realizando con la misma regularidad, ya que, como usted manifiesta, tiene su jardinero que mantiene el árbol y lo poda cuatro veces al año”.

Mediador (respecto de la intervención con la app de Inteligencia artificial): “¿Recuerdan que les dijimos que íbamos a estar trabajando con una inteligencia artificial? Estuvimos de alguna manera interviniendo con la herramienta y aparecieron algunas opciones novedosas. Les transmito: hay plantas que se pueden colocar entre medio de otras plantas y que repelen las abejas. Puede ser otra opción para usted, Julieta, que manifiesta que le gustan mucho las plantas. De la búsqueda surge que las plantas que repelen abejas son la citronela, la albahaca y la menta. Sonia, ¿te parece a vos también pensar en la posibilidad de colocar, en la medida del espacio de tu patio, este tipo de plantas? Incluso la IA también propone como opción difusores de aceites naturales, como el aceite de citronela, que, además, pueden decorar la pileta. ¿Les parece que
esto lo pongamos por escrito para hacer el acuerdo? ¿En cuánto tiempo estima usted, Julieta, que se va a poder levantar el tapial? ¿Cuándo empezaría? Sonia, en cuanto a los horarios de limpieza de la pileta y encendido de la bomba, será durante el día, a excepción de las 06:30 h y de 20:00 a 21:00 h, que son los horarios en que Julieta realiza actividades en el patio con su familia. Julieta se compromete a levantar el tapial a cinco metros; esta tarea se va a realizar aproximadamente en el tiempo de dos días. También se comprometen a mantener la poda de los árboles como mínimo cuatro veces al año y a colocar plantas que repelen los insectos. Redactaremos el acuerdo y se lo enviaremos por mail para que ustedes nos respondan si están conformes con el mismo, y esa conformidad haría las veces de una firma digital a los fines de poder cerrar el acuerdo, ¿les parece bien? ¿Necesitan que hablemos de alguna cuestión más?”.

Julieta: “Yo quería decirle a Sonia que nunca fue mi intención ponerla mal, que la verdad es que a mí esta situación me angustió y me puso muy mal, nunca tuve intención de lastimar a sus nietos. Nosotros, con Paco y con Merlín, tratamos de llevar una vida tranquila en consonancia con el amor por la naturaleza, abrazando los árboles, llenándonos con energía, y queremos lo mismo para ella y para su familia”.

Mediador: “Gracias, Julieta, qué bueno que hayan podido restablecer la relación porque, como hablamos hace un rato, ustedes van a continuar siendo vecinas y necesitan poder llevarse bien y dialogar para convivir. Les agradecemos mucho por haber asistido a la mediación y las felicitamos por haber podido dialogar y solucionar juntas el conflicto que hoy las trajo”.


Caso 2: mediación comunitaria (mediación real)

Los protagonistas en este caso son el requirente, el Sr. José Luis San Marino, dueño de un departamento que alquilaba, quien concurrió a la mediación junto a su abogado patrocinante, y el requerido, el Sr. Juan Manuel Mendoza, quien ocupa la vivienda como inquilino.

El conflicto surge a raíz de la falta de pago de cuatro meses de alquiler, lo que llevó al requirente, junto a su abogado patrocinante, a solicitar la intervención del Departamento de Mediación y Resolución de Conflictos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Posadas, República Argentina.

Además de ese incumplimiento contractual, el caso posee un componente comunitario, ya que el Sr. Mendoza tiene múltiples denuncias policiales relacionadas con disturbios en su vivienda, ruidos molestos y malos olores debido a la acumulación de residuos domiciliarios, situación que ha generado preocupación entre los vecinos y ha impactado negativamente en la convivencia vecinal.

Análisis del caso

Primera reunión

Iniciada la primera reunión, el mediador da la bienvenida a los presentes y abre la sesión de mediación, destacando la importancia de esta instancia como un espacio de diálogo basado en el compromiso y la colaboración de los involucrados, y el rol neutral del agente mediador.

También procede a explicar el rol del abogado, que, en los procesos de mediación comunitaria, es el de acompañar, asegurando que los derechos de

sus representados sean resguardados sin intervenir en el diálogo. Su función es asesorar antes o después, sin interferir en el espacio autónomo de las partes.

Explica que la mediación busca facilitar la comunicación entre las partes para encontrar soluciones de manera voluntaria y colaborativa, evitando la vía judicial y reduciendo costos y tiempos de resolución. Detalla las reglas fundamentales del diálogo, de respeto, de escucha activa, y menciona los beneficios de la mediación.

Con esta introducción, el mediador invita a las partes a compartir sus perspectivas y trabajar juntos en la búsqueda de una solución.

El Sr. San Marino denuncia un incumplimiento del contrato de locación por parte del Sr. Mendoza. Manifiesta que este último acumuló una deuda significativa por falta de pago de cuatro meses de alquiler, presenta facturas impagas de servicios de energía eléctrica y suministro de agua potable, e incumplió otras condiciones establecidas en el contrato, lo que generó preocupación económica y legal para el propietario. Aunque su intención es resolver la situación sin recurrir a la vía judicial, considera indispensable contar con garantías claras para asegurar el cumplimiento de lo pactado.

Otorgada la palabra al Sr. Mendoza, este manifiesta: “Entiendo la preocupación del Sr. San Marino. Mi situación económica se ha visto muy afectada recientemente por problemas de salud, lo que me dificulta cumplir con los pagos que se me reclaman. No fue una decisión deliberada. Estoy dispuesto a dialogar y encontrar una forma viable de saldar la deuda, que podría ser un plan de pagos con cuotas mensuales y el compromiso de dejar la propiedad en las condiciones que el Sr. San Marino fije”.

Mediador: “Agradezco la franqueza de ambos. Reconozco que hay un punto en común, ambas partes desean evitar un proceso judicial y están dispuestas a considerar soluciones. Sr. San Marino, ¿estaría dispuesto en avanzar con la propuesta del Sr Mendoza?”.

Sr. San Marino: “Sí. Estoy abierto a considerar esa propuesta, siempre que exista un compromiso real y serio de cumplimiento. Necesito tener certezas claras sobre plazos y garantías mínimas”.

Sr. Mendoza: “Entonces, estoy dispuesto a dividir la deuda en cuotas mensuales razonables y, en paralelo, preparar mi salida del inmueble en un plazo que podamos definir juntos”.

Mediador: “Perfecto. Hemos identificado una disposición mutua para avanzar hacia una solución que beneficie a ambas partes. ¿Cómo podríamos continuar con este proceso? ¿Consideran conveniente una segunda reunión para avanzar en los compromisos asumidos en este encuentro?”.

Sr. San Marino: “Me parece conveniente que avancemos en una próxima reunión. Me comprometo a liquidar un plan de pagos con montos adeudados en concepto de alquiler, servicios, vencimientos, como así también estoy dispuesto a renunciar al cobro de los intereses generados”.

El Sr. Mendoza también considera conveniente y acepta una próxima reunión en la que el Sr. Marino le presentará el plan de pagos, y discutirán las condiciones de entrega de la propiedad.

Segunda reunión

El mediador inicia la segunda reunión. Agradece a las partes por asistir nuevamente y destaca la voluntad mutua de llegar a un acuerdo.

Mediador (dirigiéndose al Sr. San Marino): “¿Pudo avanzar en la confección del plan de pago, como propuesta?”.

El Sr. San Marino responde que sí y procede a la lectura del mismo.

Mediador (dirigiéndose al Sr. Mendoza): “¿Desea agregar, ajustar o aclarar algún punto antes de avanzar?”.

El Sr. Mendoza acepta el plan de pago en todas sus partes y manifiesta que deberían acordar las condiciones de entrega del inmueble, refiriéndose a la fecha de entrega de las llaves, a quién, las condiciones del inmueble, etc.

Acto seguido, el mediador procede a leer en voz alta el borrador del acuerdo, en el que, en forma conjunta, las partes se comprometen a mantener una buena convivencia, entendiendo que el diálogo es la mejor alternativa a sus discrepancias.

El Sr. Mendoza se compromete a cumplimentar el plan de pago, en su totalidad, en los vencimientos propuestos.

En ese acto, el Sr. Mendoza procede a entregar las llaves al propietario, Sr. San Marino, por conclusión del contrato de alquiler, quien las recibe conforme; manifestando el Sr. Mendoza que está de acuerdo con que el Sr. San Marino pueda ingresar para tomar posesión de su propiedad inmediatamente, a partir

del momento de la firma del presente instrumento, encontrándose el inmueble libre de ocupantes y sin ningún bien mueble ni de ninguna naturaleza que le pertenezca al Sr. Mendoza.

Finalmente, para el caso de presentarse algún inconveniente, las partes se comprometen a recurrir nuevamente al Centro de Mediación y Resolución de Conflictos de la Defensoría del Pueblo, pudiendo cualquiera de ellas solicitar la homologación del presente acuerdo.

Caso 3: desalojo (mediación ficticia)

Las partes intervinientes en esta mediación son Carlos y Mariana. Carlos es un hombre mayor, casado desde hace cincuenta años con su esposa Elba, juntos se dedican a profesar su fe en una iglesia evangélica. Tienen dos hijos, quienes se casaron y se fueron a vivir a distintas ciudades de Europa con sus respectivas familias. Desde entonces, tomaron la decisión de mudarse a la propia iglesia para atenderla diariamente, mantenerla limpia y asegurarse de que siempre estuviera disponible para los miembros de la congregación. Como resultado, su casa quedó deshabitada por varios años.

Mariana, por su parte, es una mujer joven, madre de un niño de un año. Se encuentra, desde hace poco más de un año, junto con su pareja, sus padres y dos de sus hermanos, habitando la vivienda en cuestión. Dado que no tiene trabajo y que se encuentra en una situación de precariedad material total, se vio en la necesidad de vender los muebles de la casa para poder subsistir. Si son desalojados, no tendrán a dónde ir, quedando en situación de calle.

Análisis del caso

Iniciada la mediación, la mediadora da la bienvenida a las partes. Explica de qué se trata el procedimiento de mediación, sus bondades, y que en la misma van a participar dos comediadores, quienes van a intervenir aplicando un sistema de IA con fines de investigación. Establece reglas de conducta, que las partes aceptan respetar, y da lugar al requirente para comentar acerca del caso que nos convoca.

Carlos: “Yo vivo con mi esposa, Elba. Vivimos en nuestra casa durante muchísimos años, con nuestros dos hijos, quienes en su momento se mudaron

a Europa y con mi esposa decidimos mudarnos a la iglesia, que es el centro de nuestra comunidad. Vivimos ahí, mantenemos el lugar, esperamos a la comunidad todos los días de la semana. Recientemente me llamó uno de mis hijos y me dijo que vuelve a la Argentina con su esposa y su bebé –mi nieto– y nos pidió poder alojarse en nuestra casa. Nosotros no teníamos problemas, pero, cuando fuimos a la casa para poder limpiarla y acondicionarla para recibir a la familia de mi hijo, me encontré con que hay otra familia adentro. Y no solo eso… Cuando llegamos, vimos que estaba todo el patio delantero sucio, no sabíamos qué hacer, llamamos a la policía y, cuando pudimos ingresar a la casa, adentro encontramos una familia muy numerosa, faltaban muebles, artefactos del baño –no teníamos inodoro, no estaba la bacha–, faltaban muchas otras cosas. “Y, bueno… empezamos con toda la cuestión legal para solucionar esto. Mi hijo está viniendo y yo necesito tener la casa disponible. Y, en su lugar, está sucia, destrozada y hay gente viviendo adentro. Exijo que se me devuelva la casa, que se vaya esa gente y que se me indemnice por todos los daños que se hizo y por todos los muebles que desaparecieron”.

Mediadora: “Mariana, respecto a esto que nos está comentando Carlos, de su familia, de la casa, que está necesitando volver a la casa ahora y que se encuentra con que está siendo habitada por vos y tu familia… ¿Qué nos podés manifestar? ¿Cuál es tu percepción?”.

Mariana: “Nosotros hace un poco más de dos años necesitamos este lugar porque yo estaba embarazada y no queríamos que naciera mi bebé en la calle. Después de un tiempo de estar dando vueltas por el barrio, nos dimos cuenta de que ese lugar no estaba habitado desde hacía tiempo y pudimos ingresar sin ningún problema y empezar a vivir ahí. Ahora vivo con mi esposo, mi nene –que ya tiene casi dos años–, mis padres y dos de mis hermanos. Respecto a las cosas que dice el señor que no están más, debido a las dificultades para conseguir trabajo, como no teníamos para comer ni abrigo ni para comprarle pañales al nene, tuvimos que vender algunas de las cosas que encontramos en la casa”.

Mediadora: “Entonces, si les parece, podemos empezar a explorar algunas posibilidades. Mariana, ¿existe la posibilidad de buscar otro lugar donde vivir, tal vez con apoyo institucional o familiar?”.

Mariana: “Podríamos intentarlo, pero no es fácil… y tampoco tenemos

ingresos estables”.

Mediadora: “Quizás podríamos pensar juntos un plan gradual de salida, con acompañamiento. Y, por otro lado, conversar sobre cómo podrían ir abordando una posible reparación, aunque sea simbólica. La idea no es forzar, sino encontrar un punto de equilibrio que contemple las necesidades de ambos”.

Carlos: “Podría reducir el reclamo económico, siempre que se acorte el plazo de restitución del inmueble”.

Mariana: “Podríamos intentar entregar la casa dentro de un mes. Solo que, si hay algún inconveniente con la reparación o con conseguir otro lugar, tal vez necesitemos extendernos un poquito más”.

Mediadora: “Se entiende”.

Carlos: “En caso de necesidad concreta, podría estirarse el plazo hasta un máximo de tres meses, siempre que haya avances reales y compromiso en la reparación del inmueble. Mi único pedido es recuperar la casa habitable. Si pueden devolverla limpia, con los arreglos básicos y dentro de ese plazo, me parece aceptable”.

Mediadora: “También se propuso una alternativa de apoyo desde la comunidad: en la iglesia hay comedores, talleres y posibilidades para que vos o tu familia se vinculen y reciban contención. Carlos incluso mencionó que, si tienen conocimientos en electricidad, plomería o mantenimiento, podrían ofrecer sus servicios a la iglesia”.

Mariana: “Mi esposo es gasista. Podría ayudar, y también nos interesa vincularnos más con la iglesia. Nos serviría mucho ese acompañamiento”.

Mediadora: “Entonces, podríamos redactar un acuerdo en el que se establezca un plazo de entrega de entre uno y tres meses, con posibilidad de monitoreo intermedio, y que contemple también esas formas de reparación no económica”.

Carlos: “Me parece bien. Si se cumple, no tengo inconveniente en evitar el juicio”.

Mediadora: “Bien. Vamos a realizar una próxima reunión dentro de dos meses a los fines de hacer el acuerdo definitivo. Si ya pudiera entregarse la casa en ese momento, quedaría plasmada la entrega de la vivienda. Y previamente Carlos podría hacer una revisión de la casa para ver si queda alguna cuestión que tengamos que volver a charlar en esta oportunidad que nos volvamos a

encontrar, ¿les parece?”.

Carlos y Mariana asienten de común acuerdo. La mediadora agradece la participación de ambos y los felicita por el espacio de diálogo y comprensión que existió entre ellos.




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