La mediación en línea o a distancia se utiliza cada vez con mayor frecuencia, permite la gestión, resolución y prevención de controversias o conflictos de manera barata y rápida, ya que evita desplazamientos de personas. Sin embargo, la utilización de plataformas que no se diseñaron específicamente para la mediación a distancia implica riesgos y retos específicos.

Utilizando el correo electrónico, la mensajería instantánea y los mensajes de texto los mediadores, por lo general, carecen de señales visuales, verbales y sensoriales para interpretar cómo se sienten los mediados. Si bien las videoconferencias a través de plataformas gratuitas pueden agregar muchas de estas señales a la imagen, todavía implican imperfecciones y riesgos a la mediación a distancia, en perjuicio de los usuarios.

Como hemos comentado en entregas anteriores, la confianza en el mediador es un requisito indispensable. Si un mediador es confiable por su formación y capacidad para desarrollar una buena relación con los mediados, además de demostrar que es un mediador certificado y registrado, la mediación será posible. Un estudio reciente mostró que, dentro del contexto de una simulación de mediación realizada como parte de la gestión y resolución de conflictos a distancia, los participantes en la mediación confiaron en su mediador prácticamente de igual forma que si la mediación se hubiera realizado de manera presencial. Sin embargo, no puede soslayarse que la falta de una plataforma de mediación digital que cumpla con los requisitos de gestión documental, almacenamiento, transmisión y confirmación de datos, como los establecidos en la norma oficial mexicana aplicable, para llevar a cabo la gestión para la resolución de conflictos en línea, de manera segura y confiable, es un riesgo para los usuarios.

Como comentamos en nuestra anterior entrega, en México existe interés en la utilización de sistemas automatizados para la prestación de los servicios de mediación a distancia.

Ese interés, en el caso del Distrito Federal, ahora Ciudad de México, quedó plasmado en su legislación de justicia alternativa desde 2013, al regular la mediación a distancia. Lamentablemente no existen avances tangibles en la materia, excepto los realizados por mediadores privados, de manera aislada.

En efecto, en el marco normativo de justicia alternativa de la Ciudad de México se establece que el Centro de Justicia alternativa contará con los sistemas automatizados que permitan la prestación del servicio de mediación por medios electrónicos, ópticos o de cualquier otra tecnología; y define el Módulo de mediación virtual, que es el espacio virtual del sistema automatizado que permite la prestación del servicio de mediación por medios electrónicos, ópticos o de cualquier otra tecnología operada por cuenta del Tribunal por conducto del Centro cuya utilización y acceso se autoriza a uno o varios mediadores privados que han satisfecho los requisitos para ello.

Para operar un módulo de mediación virtual Los mediadores privados con certificación y registro vigente, así como las instituciones con autorización y registro vigente para operar un módulo de mediación privada, podrán solicitar al Centro la autorización para operar un módulo de mediación virtual.  El solicitante habrá de Acreditar que cuenta con los elementos materiales y tecnológicos para la utilización del sistema automatizado correspondiente.

Algunos tribunales superiores de justicia suscribieron convenios de colaboración para que sus centros o institutos de justicia alternativa realizaran mediaciones a distancia entre sus respectivas sedes, ello revela el interés en el uso de tecnologías de la información para la gestión y resolución de controversias, así como la falta de consistencia entre los poderes judiciales locales a nivel nacional.

Uno de los principales estudiosos, creadores e impulsores de la mediación a distancia es el Doctor Alberto Elisavetsky, quien desde hace muchos años transita el camino de articular la construcción de la cultura de la paz con las nuevas tecnologías y constituyó la red social ODR Latinoamérica, un espacio académico y de investigación en la materia. En sus investigaciones y experiencia ha identificado un creciente interés de los operadores por la mediación a distancia, así como las barreras que impiden una práctica profesional acorde a los estándares y a las normas éticas recomendadas por ICODR (por sus siglas en inglés), que comentamos en nuestra anterior colaboración. Esas barreras son:

  1. Falta de visibilidad global de los mediadores capacitados para la gestión, resolución y prevención de conflictos a distancia;  
  2. Ausencia de una regulación nacional e internacional en la materia, y
  3. Desconocimiento por parte de los mediadores de las herramientas profesionales apropiadas para la gestión, resolución y prevención de conflictos a distancia.  

Para intentar superar algunos de los obstáculos antes mencionados, ODR Latinoamérica está en el proceso de lanzar un Registro Global de Cybermediadores con el objeto de construir un listado de profesionales formados en gestión y resolución de conflictos en línea que los agrupe por capacidades, especialidades y ubicación geográfica, de tal suerte que puedan ser localizados por sus colegas mediadores para sumarlos como co-mediadores a distancia o por los solicitantes de los servicios de mediación que tengan un conflicto alejado de sus domicilios de residencia.

Como podemos ver, la adopción responsable de nuevas tecnologías por instituciones como los centros o institutos de mediación y por mediadores certificados en la mediación a distancia, contribuirá a mejorar el mundo al propiciar relaciones constructivas en las redes digitales.

En esas vías debemos insistir para mejorarlas y ensancharlas; ahí está una respuesta real de distensión social, a la cultura de la paz.

Pascual Hernandez Mergoldd abogado y mediador profesional

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

 
Pascual Hernández Mergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada